domingo, 30 de diciembre de 2018

UNA NOCHE POR LO HUMANO.


UNA NOCHE POR LO HUMANO.
            Llegó el momento de irse a dormir. La paciencia adquirida a través del tiempo en las meditaciones, da tranquilidad y sosiego en las noches que las noticias son abrumadoras, pues después de ellas, en un estado de conexión con cada ser del universo, la esencia de la verdad que abarca posibilitar que hayan religiones que piensen de una forma u otra, conectando con la capacidad de almacenar información en el área de la sabiduría y así llevar al entendimiento la realidad que pueda ofrecer sus conocimientos. La vida que empieza en esa noche para descansar es apacible.
            Al rato de estar acurrucado entre los almohadones y tapado con la colcha fornida por plumas, viene la gata a pasear por encima de mi cuerpo. Me pisa suave, pesa poco y mi cuerpo curtido por el trabajo y la dedicación a varias tablas diarias de gimnasia, hacen que sea agradable sus pisadas en mi costado y mis piernas para volver hasta el hombro y olisquearme la oreja, entonces, con mucho cuidado, entra debajo de la colcha y se acurruca a la altura de mi barriga y se hace un novillo y empieza a ronronear. Pasan diez minutos escasos y entro en un profundo sueño reparador, que por los momentos vividos a lo largo del día serán reconfortantes los presagios que traigan mis sueños hacia un nuevo comienzo hacia la aventura del día a día, en cada pasaje que nos evoca la diferencia de vivir delante de nuestras ideas.
            Mientras estoy dormido empiezo a sudar. Poco a poco mi cuerpo empieza a brotar en agua, y en la distancia aparece otro ser invocando mi presencia. Entro en un éxtasis profundo, sin sentido, sin vigilia, sin presente, para evocarme en mi consciencia un mecanismo que activen el volumen de mis sentidos, que dilate mis odios y amplifique mis imágenes en los recuerdos, y con la sensación de estar sumergido en un baño de éter por la inercia de algunos cuerpos que captan la diferencia de estar aquí y ahora con aquí y allí. Era lo único que pensaba, estar dominado, dejando caer todos mis esfuerzos en negatividades y al reaccionar algún mal aparentar mis instintos, sabiendo que la reacción de mis voluntades y valores que nos hacen personas, llevan lejos la intención, así que esperé hasta que pasase pues de un tic reaccioné hasta empezar a despertarme con un fuerte dolor de cabeza en la parte superior del hemisferio izquierdo, lagrimeando y empapado en sudor, sufriendo una posesión de quienes ya sabía qué demonios afrontar.
 Dos enemigos de la infancia, siendo la misma imagen que veía, pone dos papeles en las actuaciones, el bueno y el malo, pero el bueno, lo que menos hace es tirarte piedras, el malo te pega con un palo, y esas son las imágenes que vienes en ese momento que reacciono. Uno tirando piedras y otro aporreándome con un palo. Al despertar del todo a las tres de la mañana empieza un zumbido en mis oídos, pero me concentro al poner los pies en el suelo y entiendo que es alguien que quiere hacer daño, llamémoslo demonio, porque quiere salvaguardar unos intereses que están fuera del margen legal, por lo que si en su caso regodea de lo que hemos de hacer para dar por sentado que tapar su agujero es saber que hace daño con su presencia, la realidad que abarca el condicionamiento humano es que en ese mismo instante su agua se cristaliza, su mente se distorsiona, su corazón palpita fuera de su caparazón y sus manos tiemblan al abrir la llave de tal sinuoso santuario en el que trafican con mentalidades, que absorben lo bueno de los demás y lo transforman en sensaciones placenteras para los que están alrededor, sabiendo que su conexión con el universo es tan solo de unos metros cuadrados pero en ese momento que birla la esencia de otra persona que está durmiendo, es como resucitar a un infartado, o recuperar un afligido de su catarro o tal vez a un reumático su vapor esencial y devolverle su consistencia, o tal vez buscar en cada ser del universo y encontrar la maldad en un ser que interrumpe la cultura, que sacia de ególatra diciendo que lo mejor es la violencia o el alcohol, o las tetas que tengan los susodichos entre las manos, o el dinero que venga en negro para limpiar los vicios y la gasolina que pudieran gastar en el día a día. Pero la verdad es que quienes hacen daño y no saben que es así, algún día vendrán las conciencias que pueden hacer el bien, pensando en que es posible encontrar lo mejor de cada uno y hacerlo florecer, en un entendimiento que en vez de hacer daño nos lleva hacia esa realización que precisa el que sabe donde está la cordura humana y no la insistencia de algunos que intentan promover el libre albedrío, pues cuando estamos reunidos en los habitáculos de la verdad, para hacer que esos que dicen de liberar al hombre de culpa, no entiendan que hay que ser consecuente con una acción que es verdaderamente gradual, para hacer que ese referente consensuado entre los que más y los que menos, para llegar a entender que ese que hizo daño por una acción temerosa, es la cierta casusa de su efecto al insistir a lo largo de los días, pues su empecinamiento en hacer daño y promover falsos condicionamientos para la educación y el crecimiento adecuado en todo lo referente a la civilización humana, es él el negativo y causante de su desgracia, al enfrentarse a la realidad y darse de bruces con la reciprocidad de los acontecimientos y caer en la cuenta de su desgracia como persona por sus cabezonerías de dañar el espacio de los demás con su presencia, pues acabó por destruir su ego, y juzgado por los mazos de la certeza, al discernir sobre las capacidades humanas de realizar un sueño y ver divagar otros, es la idealización que perpetra saber cuando hay que empezar de nuevo y cuando terminar de hacer las cosas mejor, es la idealización del más fuerte el que vence a la hostilidad y el que tiene más razón delante de los mazos nos dará la fuerza para entender que es posible mandar lejos algún rollo.

sábado, 29 de diciembre de 2018

LA PARANOIA COHERENTE.


LA PARANOIA COHERENTE.
            La vez en que se perdió la dignidad por pensar más de la cuenta y caer en la trampa de la incertidumbre, nos provoca el malestar de los pensamientos. Ese abrumador y pesado incidente en la mente por culpa de un sueño. Un sueño que mientras dormías estaba en ti, en tu subconsciente y en el reflejo del ejemplo de las situaciones de otros que inciden en tu paranoia coherente. En el momento, en que por la insistencia de otros, en pensar por ti y tu mientras estaba soñando, sin darte cuenta por le cansancio que evoca tu trabajo y dedicación a la vida, otros aprovechan horas tempranas para crear dignidad y confianza por el esfuerzo de su trabajo que no cansa.
Mientras la vida pasa delante de tus ojos y ves que esta vez no has muerto sino que es el producto de otros que creen que verte muerto es tu fin, es el producto de la maldad que ambiciona el festín de la arrogancia. Ese fin al que todos llegamos, ha de ser hecho para ver que al final empieza otra etapa en tu recuerdo, en tu cuerpo inmaterial que viaja a lo largo de los recuerdos de otros, y que al final, acabará siendo la parte en la que tu manera de verte será la que en esa vida tengas, y gracias al ejemplo que nos dignifica, somos capaces de discernir para hacer posible que esas mentes que fabrican miedos, iras, rabias y odios, han de ser castigadas por la presencia de esas personas de poder inmenso, que si en ese momento de vivir a la inercia de la verdad universal, los ciclos de la vida que nos envuelven en una elipse, en su retorno lleva hacia la esencia humana del verdadero regreso de la humanidad, pues se ha pintado de otro color la verdadera imagen que necesitamos para dignificarnos y hacernos personas, delante de esas imágenes que si las ralentizas y encauzas veras que su significado no es verdaderamente el estrés al que te someten mientras duermes, por alguna incidencia a lo largo del día, puede que en tu sueño se vea en paz, gracias a tu vida honesta, sin embargo, los que hacen daño sufren su condición deshonesta, entendiendo que la dignidad es tan importante como la tranquilidad del valor de enseñar a respetar, pues no hay que pensar ni siquiera, si es verdad que las voces que andan por la cabeza, cuando piensas que puedes hablar con los sueños, visualizan tu vida tal y como tu la quieres vivir. Es mas amable y grato que cualquier sentido que le dieras a la alegría, de cualquier daño que hagas sufrir por falta de inocencia, por las ganas de odiar por tu falta de humildad y por la rabia que te produce el verte poseído por los demonios, que han venido esta noche para hacer que cada pensamiento se desvanezca entendiendo que antes de que ese sueño viniese, los verdaderos fantasmas de la vida nos ayudan para hacer que la verdad de la intención en el daño que por casualidad pudiera hacerse por lograr una meta, es el resultado de un viaje en el pasado, que cuando sueñas recibes del futuro y que cuando respiras integras en la vida. Ese es el resultado de una condición espontánea que nos refleja el valor de la moral cuando nos enfrentamos a entes que dicen más de lo que necesitamos oír, y en condiciones de igualdad, el ejemplo que merecen de ellos es la verdad que hay en la justicia universal, al ver que el resultado de la propia conciencia que te habla en tus sueños, acabando por aturdir y dañar el subconsciente colectivo (de la similitud que abarca entendernos por las buenas o entendernos por las malas, acabando como es costumbre en la guerra de acabar por las malas). La condición humana posibilita la acción honesta en los corazones y en los pensamientos, y cuando ese resultado de los sueños que nos llevan por el exceso de información, vamos aprendiendo a tranquilizarnos más rápido y con mayores resultados, es por eso que la división de relax-estrés, está siendo mucho más distanciada a lo largo de los años que vivimos y cada vez llegará más plano el ciclo de la elipse hasta abarcar el infinito.

lunes, 17 de diciembre de 2018

LA CONCORDANCIA DE LA ESQUIZOFRENIA.


Cada ser nace con una particularidad. Esa particularidad nos hace únicos. Pero esa diferencia cuando hablamos o adquirimos conocimientos sigue unos patrones establecidos que nos hace ver que hay posibilidades de competir, de hacernos fuertes en los juegos y en las guerras de almohadas o tal vez, hacernos rudos y monstruosos delante de la posibilidad de crear violencia. El concepto que hace al hombre dentro de la disciplina que ejerce la vida cuando competimos es la voluntad. Esa voluntad que nos hace firmes con nuestros condicionamientos en ese ego que hemos ido formando a través de nuestra adquisición de conocimientos, que nos hace entender que ese poder de guerrero nos da la mejor de las contiendas, cuando hay que luchar y ejercer poder sobre otra persona. Pero todo esto, si somos niños y hemos crecido con violencia, la repercusión en el futuro es mucho más violenta. Pero parémonos a pensar en situaciones violentas. Esas situaciones que nos da la vida cuando compartimos tiempo y conocimiento, cuando hay una rivalidad entre la aprensión que ejerce la vida y la verdad que oculta el corazón y la mente en vez del péndulo y las esferas que encierran las máquinas. Es digno de ver en situaciones violentas que la fuerza en la competición entre rivales y un mismo juego como se hace la diplomacia y ejerce el compañerismo entre ese pequeño contratiempo en la vida, cuando sin querer en ese juego siempre pierdes. Siempre es la culpa y el engaño, siempre es la autosubordinación hacia ti y la propia negligencia mínima para que sea desmoronado el castillo de naipes. Es la rutina, lo que hace cada uno. Convive con la vida y veras que cada uno nace con una particularidad, en el juego, en las caras, en las manos, altura…en un sinfín de particularidades que nos diferencian pero las particularidades cognitivas nos hacen tener capacidades o limites para unas cosas y habilidades o estímulos diferentes a quienes nos hacen ver enfrente de su comprensión sin saber que es lo que sabrá si la información que comparte es la diferencia de saber ser si o saber ser no y crea un conflicto que difiere en la percepción normal, pues es sabido que si hay rencores que nos atañen y son producidos por los seres que más nos quieren, si ha sido así desde que sin querer, por una rabieta a los meses, una rabieta provocada por la inconsciencia de otros repercutirá en su subconsciente y en el de los demás si el daño fue grave, haciendo ver que se es capaz de hacer posible una redención cuando sin querer lo están pidiendo a gritos en la naturaleza y en la propia vida humana, pues carece de los valores que hacen posible entender que se es capaz de hacer vida aun ha sabiendas de que está prohibido y los que no entienden de su capacidad innata de discernir en situaciones de estrés o sin querer de dominación por parte de consentidores, el daño que sin querer hay alrededor de esas contantes emocionales que hay alrededor de cada sujeto que se ve menospreciado por el valor que le dan unos pocos que sin querer son los que no valen nada, cuando se va aprendiendo a conocer el camino que has de tener de vuelta para que al cruzarlo, el molinero, el posadero, el carretero, el transeúnte, te vean tal y como eres, pero el familiar que no entiende una situación y quiere dar lo menor de si, no ha de arrepentirse para nada pues sabe que lo está haciendo tal y como es posible, a diferencia de un habitáculo mental que los hace personas y a conceptos racionales compuestos de un margen de error mínimo, de unas características máximas cuando a sentir se refiere, a unas simples pautas a seguir cuando estamos cansados de ver que otras personas dicen que es lo que no es queriendo y sobre todo de ver que se es capaz de dar lo mejor por ser persona y no un simple gamberro que cree que la concordancia de la esquizofrenia es un concepto innato si vemos que los patrones indicados que hemos ido aprendiendo, nos hacen fuertes y digno, pero si hemos ido aprendiendo de otras maneras de pensar y no has conocido lo que de verdad hay alrededor, respetar es lo mínimo que puedes hacer para dar por sentado que la vida es lo mejor que tenemos y si la malgastamos en un preámbulo de contextos que nos posibilitan hacer que entendamos muchas razones por las que decir, que si en comportamientos de lo que hemos ido aprendiendo de la vida no hace personas, cada singular capaz de emitir una señal será o no será aceptada delante de la justicia que hay alrededor de la dignidad, que empeñamos en dar a cambio de lo que da risa o enfado, dependiendo de quien opine, a no ser que ese enfado sea lo único que nos da por sentado cuando sin querer estamos en una disputa constante con quienes quieren hacer daño y tal vez la evolución de la especie esté sometida a un intercambio justo de fuerzas y de sexos y cuando alguien se ofrece para charlar y después se va, aceptando el acuerdo, pero cuando las fuerzas a las que nos somete la naturaleza para entender lo que no pasa alrededor, es capturar al imagen de la vida que emerge desde nuestro aprendizaje hasta la recóndita idea de la vida y todo lo que está alrededor influye, hasta la calidad del aire que respiramos, esa influencia nos dará pie para hacer posible que esa comunicación sea la acertada pues si queremos hacer de la vida es dar felicidad, lo mejor que podemos hacer es saber a quien y cuando, incluso hasta cuanta felicidad hay que merecer para hacernos entender que salirse de las órbitas no conduce a nada y los desorbitados pronto sabrán como regresar poco a poco a la vida, cuando abran lo ojos y sepan que todo empieza de nuevo, bajo unas reglas, unas normas, pero hay que tener disciplina y diplomacia, y cumplir con los derechos y los deberes, incluso llegar a contribuir, pues ¿quién sabe?, a lo mejor ese niño aprendió por alguna razón a ser inocente, humilde, se armó de valores para la paz, para no violencia, otros sin embargo se arman de niños de rabia y pataleos, y no por ello son mejores o peores, solo son niños que aprenden alrededor de cada uno en la diversidad de todos cuando leemos algo, o en el ejemplo que tengamos de quienes están cerca.