Hablar de los pecados capitales sería larguísimo, pues hay
un montón de conceptos y ejemplos que estarían rondando por la cabeza del
lector durante mucho tiempo. Yo tengo un ejemplo de tergiversación en el que
dos individuos colgaron un poster en la pared en la que ponía los ejemplos de
los siete pecados capitales y los cuales estaban acompañados de ejemplos como
por ejemplo que en la lujuria debían de ser promiscuos incluso, sacando todo lo
que pueda del sexo opuesto, con los ojos, las manos y la boca implicando machismo
y corrupción si era necesario. De la ira decía que debida de darle otra
cachetada al que te ofreciera la otra mejilla, para recalcarle que está muy mal
sentir compasión por otros. De la soberbia dice que tienes que pisar al enemigo
y sacarle las tripas y no tener pies para pisar sus sentimientos, solo culo
para sentarte encima de la cara de ellos. De la envidia decía que debías de mirar
por encima del hombro al que tienes enfrente y ver que puedes hacer para
quitarle la cartera, pero pensando que si tiene algo que quieres has de
romperlo antes de dárselo si se lo quitas. De la avaricia decía que tienes que
poseer todo lo grande y mejor y consumir hasta parecer que no hay cosa que no
quieras. Estar sentado en el sillón premeditando sobre tus actos y que te vengan
a felar de vez en cuando es lo mejor que puedes hacer, y si alguno quiere algo
de ti que lo haga otro. Has de comer todo lo que puedas, incluso encima de un
cuerpo femenino desnudo pues estos hombres veían un cuerpo femenino como signo
de poder cuando el conjunto de actos y acciones que hay en el sentido de la
dignificación de la especie, hace ver lo que verdaderamente tenemos delante de
la vida, pues en sentir está el hecho y no en ver siete pecados capitales y
hacer de ellos un unos incoherente, pues los valores que atañen son de realidad
muy inescrupulosa, teniendo que ver el resultado de las acciones de otra
persona que vio ese poster en la pared. Esta persona hacía todo lo contrario,
tenía valores de una moral inconmensurables pues se excedía de toda pureza en
su interior, recibiendo el prana de los dioses a través de sus manos, y lo
trasmitía a través de su corazón, que era tan grande que ocupaba todo el
universo. Esta persona que vio el cartel empezó a pensar en que podía hacer
para remediar este mal que en el subconsciente colectivo estaban creando estos hombres.
Empezó por la lujuria, sabiendo que la inocencia es lo más real pues queremos
el bien de la alegría en nuestros corazones, haciendo que ese don que tienen
los niños de ser espontáneos no se va tocados por las manos sucias de hombres
sin escrúpulos que intentan aprovecharse de la fuerza de la sabiduría, para
dejar a esos hombres deshonestos delante del espejo de las apariencias. De la
ira pensó que la dulzura y la paz vendrían muy bien para poner en la tierra un poco
de gratitud, pues las personas que se acercan a la creatividad sensata en estos
sentidos que le damos a la vida, verán que esa ira se disipa en un abrir y
cerrar de ojos, pues en la realidad está la verdadera intención de la vida y quienes
prestan esa dulzura y esa paz serán glorificados por las almas realizadas, para
dejar en la concordancia universal el placentero bienestar de la dicha
colectiva. De la soberbia dijo que la humildad, la entrega y el sacrificio
hacen más que la propia condición humana de poseer por encima de todo algo sin
merecerlo. De la envidia dijo que primero debíamos de quitarnos los ojos adúlteros
y luego ser generoso con la realidad de las acciones, entregando lo justo que
merecen por la causa que se asemeja a la verdad universal que hay en las
personas, concediendo el deseo de la evolución justa a esa entrega de ser
persona delante de los ojos que no codician. De la avaricia decía que debemos
de ahorrar, de tener lo nuestro pero que no debemos de poseer más de lo que
necesitamos, pues no es justo que tu vida dependa de la avaricia de poseer algo
que no es nuestro, pues hemos de compartir lo que tenemos en el corazón y
entregar lo que hay alrededor nuestro en vez de querer tener lo de otros y
perder el tiempo en ello. De la pereza dijo que no hay que estar ocioso, hay
que estar activo, sin pensar en cosas innecesarias y luchado por la casusa
justa de la ilusión que nos da la vida en el más grato sentir de la actividad
diaria, que nos da por hacer mejor personas a los que estamos en la Tierra,
pues todos hacemos algo y estamos sometidos a nuestra rutina, tomándonos el tiempo
que haga falta para hacerlo bien, con los mejores sentimientos y con la mejor
apreciación a la vida, pues los que están por hacer las cosas a expensa de los
demás puedes darte de narices cuando no los tengas. De la gula dijo que
comieras para alimentarte, varias veces al día y no mucha cantidad, pues es
preferible comer lo justo para que tu cuerpo reacciones antes que comer
ingestas cantidades de comida y con respecto a placeres mundanos mejor privarse
de esos excesos de sustancias y adicciones además de placeres y lujos. Todo esto
lo pensó y no que no sabían era que en su corazón habita un duende, un duende
que tiene poderes extraordinarios, el principal el de convencer con su
presencia a esa esencia del interior y cambiar la conducta de sus pensamientos
y acciones, ya que el corazón abarca el mas grato y humilde conocimiento que si
es perturbado la esencia divina se encargará de poner en su sitio la realidad
de las acciones pertinentes para que sigan latiendo tal y como manda la gracia
del amor. Cuando supo que se había instaurado el duende en sus corazones supo
que por lo menos trasmitirían todos esos buenos valores a pesar de sus constantes
palpitaciones negativas que duelen en lo más profundo, siendo la causa de su
malestar la mentira que hay en sus bocas y pensamientos para manipular al
entredicho poster y hacer de eso unos valores que no merecen ser escuchados.
Una voz susurra a mis espaldas y consigo oírla pero ella no me dice nada cuando le pregunto, se escabulle entre mis entresijados pensamientos que paran para prestarle atención y decirle que de verdad le importas.
domingo, 13 de enero de 2019
jueves, 10 de enero de 2019
EL SUEÑO EN EL QUE EL REM INCIDÍA CON ENERGÚMENOS.
Una vez tuve un sueño muy real. Estaban esperando. Se veía como en
silencio tres personas se miraban. Uno se bebía una cerveza de lata sentado en
una silla, con el codo apoyado en la mesa. Otro estaba sentado en un sillón con
un cubata. Otro estaba encendiendo una pipa y fumaba. Mientras yo estaba asumido
en una embriaguez que podía decirse que la alelopatía era evidente. En ese momento
entraba en el sueño REM y notaba como fluía, como si alguien le estuviera prestando
atención a la forma de reacción de mi cerebro porque sabía el mecanismo de
funcionamiento, viendo reflejado en mi interior como fluían en mi cerebro luces
blancas y de pronto un montón de ellas eran recubiertas instantáneamente por
una luz en espiral muy difuminada que emerge y es conectada a la capa de la
corteza cerebral expandiéndose en una ola por todo el cerebro. No se bien que
pasó, pero lo que oí no me gustó: <<No tenía que estar tan
despierto>> o lo que vino después: <<La vigilia seguramente, se
habrá activado. Eso te pasa por fumar más de la cuenta y no controlar la
situación.>>. Después de todo eso, sentí como mi cuerpo empezaba a cambiar
de pensamientos. Me sentí más triste, decepcionado, incomprendido, incluso angustiado.
Mi mente empezaba a comportarse de otra manera, sentí migraña. Lo que me decepcionó
fue que comprendí que ya no seria lo mismo durante unos días. Deberé de
cuidarme y seguir muy de cerca esa reacción que me provocaba ese sueño. Esta
vez no sería la misma mi personalidad, ya que mientras estaban las luces habían
un montón de imágenes que percibía y entre ellas iban comportamientos que
cambiarían, como mi percepción espacio temporal de la duración y velocidad de mis
pensamientos, haciéndome recordar el antídoto que era encender una luz en mi
interior y tocarme el entrecejo para liberar y discernir, porque me atacaron a
mis reacciones en los sueños que fabrica el tiempo y ese tiempo viaja hasta la
noche siguiente. Lo habían hecho durante un tiempo, observar a mi forma de
reaccionar. Yo soy humilde y honesto y ellos querían que fuese burdo e insensato.
El conflicto era evidente y dejaba pasar los pensamientos que fuesen a decirme
que debía de gritar algún taco o debiera de maldecir algún momento. Cuando lo
conté me prestaron apoyo de la misma forma, regalándome sueños constructivos,
idealizados en el carisma y el respeto. Lo peor fue la parte en la que al ver
que ese pasado seguía en mi interior en forma de un sesgo que pudiera ser un sueño
recurrente, me recomendaron que pusiese sal marina en la palma de la mano y la
cerrase durante diez minutos deseando que limpiase esa zona en la que sentía la
molestia, pero debía de calcular mis ciclos REM durante la noche, capturar uno
para calcular los ciclos que correspondiera en esos diez minutos a que surtiera
el ciclo REM que debiera de activarse mientras deseaba limpiar esa zona
mandando buenas vibraciones. Surtió efecto. Después del tratamiento no venían
esas ideas recurrentes que impactaron en mi interior. A los días ya no notaba
ese daño, como si estuvieran retorcidas las neuronas y no identificaran el proceso
natural de su comportamiento, como si fueses que ese camino que debieran de recorrer
está obstaculizado por otros condicionamientos en forma de luz que hacen que
ese comportamiento difiera. Mis amigos me contaron que tuvieron varios sueños. En
uno, el de la cerveza empezaba a inflarse como un globo y que quedaba flotando
en el techo y con una aguja se le pinchaba para explotar y caer las vísceras
por todos lados. El del sillón empezaba a derretirse y a sudar, cayéndosele el
vaso, quedando a la altura de los cristales todo su cuerpo derretido. El tercero,
el que fumaba empezaba a ponerse blanco, luego amarillo, luego rojo y empezaba
a arder, subiéndose la temperatura tanto que encendió la ropa, quedando
cenizas en un momento. Eso me supuso alivio, pensar que ya no estarían pero yo
conocía a esos energúmenos. Al de la cerveza le deseé que su maestría fuese deplorable
y que sintiera vergüenza por su propia sabiduría y que los demás cuestionaran
donde esté, en algunos momentos, su credulidad como persona. A otro, al del
cubata, deseé que su trabajo fuera denigrante, chabacano, para que sus
compañeros le dejaban como un chango delante del jefe. Al de la fumada le deseé
que se cristalizaran sus piedras de crac en los pulmones y le provocaran una enfermedad,
pudiendo coger una neumonía. Todo esto es supuesto, pero lo deseé. Fue tan
grande el deseo que me enteré de que el cervecero se peleó con dos de sus otros
amigos porque decía que él era le mejor y siempre lo había sido y la vergüenza
ajena que sintieron le hicieron caer en la cuenta de lo imbécil que es. Al otro
en el trabajo lo echaron y no consiguió trabajo en una buena temporada. El fumeta
estuvo ingresado por una infección pulmonar. Cuando me fui enterando daba
gracias por ser escuchado y muchos pensarán como es posible pero la mitad de
las cosas eran obvias, la otra mita causalidad.
lunes, 7 de enero de 2019
EL APODERADO DE LA VIDA POR DERECHO.
Un cuerpo quiere a otro de mente, corazón y espíritu, si
ambos están de acuerdo, pues si nos entregamos físicamente tendremos todo eso. Cuando
te aprovechas del cuerpo de otros físicamente, moralmente o emocionalmente,
porque tu envidia de poseer sus pensamientos, sus acciones, para verte
reflejado en el poder que te da saber que cuentas con ese trozo de su ser para
beneficio propio, si tientas a la falta de respeto, serás castigado. Si se
enteran de que has hecho daño, puede repercutir en tu salud integral pues si
alguien te pone la mano encima serás juzgado según las normas propias de la civilización.
Esas personas que apoyan las
causas justas de quienes están durmiendo y poseen con su énfasis el creerlo, imponiendo
sueños donde no estás o entablando conversaciones que no conducen a nada y te
merman la moral por su absurda interpretación, pues solo es para fastidiar el que
te digan lo que tienes que hacer sin tener derecho.
En creer que pueden poseerte y
respirarte a su ritmo, y meterse en tus sueños mientras sin querer, por culpa
del alcohol y unas pastillas para dormir, te quedas en medio del salón pensando
qué hacer. Acabas de tomar dos lormetazepan y te has tomado media botella de
vino y estás enfrente de la televisión apagada, con el mando en la mano y son
las tres de la mañana. La ingesta fue a las doce y media. Recapacitas y ves que
te han despertado. Te entregas a ese mundo en el que estabas rodeado de gente que
te quería y te hacia ver lo mucho que te quieren, contando con la sensación de
la embriaguez y un mundo en el amor que te hacía ver que es posible amar a todo
el mundo, y de repente, te despiertas, vas a la televisión como todas las
mañanas y ¿que ves? Te das cuentas de que son las tres de la mañana. Entre la
borrachera y el estrés que de repente te invaden intentas recapacitar y ves cuando
te asomas al cristal de la ventana que hay una lechuza posándose en la rama del
poste que mantiene un pequeño farol. <<Las tres de la mañana si no me equivoco.>>
Comentas mientras se queda observando al bichejo. Parece lanzarse sobre su
presa y retomar el vuelo después de un revuelco en la tierra del jardín, llevándose
a un ratón. Él se siente como el ratón, presa del pánico durante un segundo y
muerto de vida en tan solo unos segundos más. A lo mejor iba medio muerto entre
las garras. A lo mejor se tenía que despertar para ver esto. A lo mejor era
gracias que gracias a esto retomó fuerzas y voló de donde estaba y sí, era
cierto, estaba preso en las garras de un señor que abría una puerta, que
hablaba con una mujer y que decía; <<Ese tis me lo como con
papas.>> Ese señor no sabe que la verdad alrededor de quienes están también
a esa hora despiertos, pueden hacerte un favor, pero la actitud del manipulador
que cree gobernar el ego supremo, nos hace ver que la bajeza con lo que se
piensa nos hace entender que los bajos instintos deberían de vibrar mejor y
encontrar soluciones a la propia concordancia de la habitual medida de la consciencia.
Cada valor que le da el señor a sus palabras para llegar lejos, le hacen pequeño
pero no ve que otros tienen más fuerza que él siendo más pequeños aún, pues ese
señor flota entre la certidumbre de poseer a esa mujer que trata de impresionar
y poseer a ese señor. Diciendo que puede regalar ese énfasis en la vida sexual,
con una sensación de lo más placentera, y que si fuma un poco de heroína de la
que comercia, podrá compendiar la solución a su éxtasis que proviene de no se dónde,
y de la que nunca sabré jamás pero que está aquí y ahora.
Cada vez que fumaron dentro de ese
almacén de harina no vieron que había una energía en su subconsciente provocada
por otros entes, pues estos fumetas que al intentar robar la esencia de un
pensamiento que sin querer grita, porque ya estaba acostumbrado, pues le
empujaban mientras dormía y mientras descansaba lo machacaban. Esta vez, ese pensamiento
que grita y emerge de la sutileza de esa esencia del amor, rompe y deduce que lo
mejor es abrir la ventana. En ese subconsciente solo iba otra esencia, otra
vibración a ese estímulo sexual, otra connotación a la reacción propia y no es
que se domine a dos que intentan romper con la rutina a las tres de la mañana,
sino dos que llevan semanas planeando absorber y hacer el vacío a un ente que
no quiere saber de él pero que él si quiere saber de si. Unas veces, cuando
piensas que es posible, entiendes que hay maldad en el mundo y ves que se puede
posibilitar una niebla que ciegue tus instintos y cierna sobre tu conciencia
condicionamientos en sesgos que puedan hacer daño, sin darte cuenta, y como
estaba premeditado y había alevosía, en ese juicio, en esa distancia virtual,
el bandido de las pocas luces y palabras encuentra que el físico de quien le acompaña
empieza a enfermar, pues la excitación global de sus pensamientos delante de un
mentor, alrededor de quienes tenemos más y con más cariño, haciendo que culminación
del intercambio sea nefasta para quién lo merezca, volviendo a retomar el intercambio
adecuado para hacer las cosas bien, según el señor despierto que desea que no
le vuelvan a molestar.
Lo peor fue
que de la impotencia, del dolor que le causo al susodicho señor que quería a
toda costa absorber y anular a ese señor que descansaba y que con su dosis dormía
ocho horas, a cuenta de lo que cuesta dormir y descansar, ¿por que hemos de
soportar a energúmenos engreídos que por tener que estar a las cuatro de la
mañana en su puesto y a esa hora romper con la rutina hemos de soportarlos? Queda
claro que el hueco que queda en el corazón se aleja porque no hay amor y el
odio que ha generado y que está en ese subconsciente cae sobre la culpa de verte
delante de la justicia.
Ese señor
no se lo tomó a bien, pues tenía muchos planes nefastos y para el bien del otro
sabía que iban a destruir algunas sensaciones pletóricas. Para ese señor que
coaccionaba, lo mejor es que pensó el destrozó de todo lo que tenía, ¿que más
le puede dejar para que duerma y sueñe y un poco?
Con sus cosas en la mente, en el cuerpo
y en el espíritu, sin estar sometido a estrés, solo madrugar un poco esta vez,
en sus constantes apegos innecesarios para su beneficio durante mucho tiempo,
rompiendo con las normas preestablecidas de antemano delante de los delegados
de las asociaciones (que para eso están) estaba intentando volver a la
normalidad, ha roto con un montón de consciencias solo por capricho y vanagloria
de él, haciendo a a esas horas de la mañana con su insistencia en el narcotráfico,
la corrupción y el despotismo.
Al agredir
verbalmente a su pareja y cagarse en la puta su madre, al oírlo como una reverberación
en su interior, como la propia conjetura de decir que una cosa es cierta y sin
aprecio a la madre o al sexo femenino, la condición humana de quienes te escuchan
y hacen posible que seas el mejor, cada vez que nos vemos capaces de decidir qué
hacer delante de semejantes energúmenos, la propia sabiduría universal nos dará
pie hacia otra capacidad de entendimiento, para hacernos fuerte delante de las
adversidades, y de luchar por y para la salud de los demás, y no para ir
pidiendo más de lo que te pueden dar y robar todo lo que se te antoje del prana
que cada uno tiene en su interior.
viernes, 4 de enero de 2019
LA ESENCIA DEL PARAFÍLICO.
Despertar
por la mañana y sentir que tiene abrumada la mente, que tienes en tu entrecejo
una sensación de embriaguez, sin haber bebido nada, sin haber tomado nada que
pueda alterar la mente, es desconsolador. Todos tenemos una mala noche, pero
volvemos a pensar y reflexionamos sobre qué es lo que ocurre en nuestro
interior y vemos que hay capacidades en otros que interfieren en nuestro
espacio. Esas capacidades no son honestas, gratas, armoniosas o humildes, son
agresivas, manipuladoras, incidentes y cargadas de negatividad, tanta que cabría
en un camión de desechos.
Dentro de todo
lo que abarca el pensamiento que ha creado una abrumadora sensación, esa
programación en forma de pensamientos, que se ha trasmitido para hacer que esas
capacidades mermaran, provienen de un ente que madruga, que ha de levantarse a
las tres de la mañana, acompañado de quienes en esa noche han trabajado y han
velado por sus intereses. Los intereses que mueven a ese ente a provocar dolores
de cabeza, va aun más lejos. Te das
cuenta de que hay una proyección de tu rutina a lo largo del día. Alguien ha
estudiado cada paso que das, cada cosa que haces, cada cosa que dices y lo ha
manipulado. Ese ente que es capaz de ver en la distancia, de hacer posible la
proyección de un espacio tiempo en el cuerpo de otra persona. Ese ente que
transforma una acción honesta y grata en algo negativo, empieza a flaquear y
vemos que su propia negatividad va corroyendo su sistema nervioso, pues las energías
tienen su principio y su fin. Ese ente que es capaz de hace que un recuerdo
compartido bajo intereses distintos no sean los gratos, haciendo que esa verdad
universal puesta en todos los seres que tienen su esencia, puede sentir como
esa energía que intenta manipular a lo largo del día para cambiar tus propósitos
es noqueada por la palabra que abarca toda la vida, la justicia. Cada día que
se hace para el bien de los demás nos llena de satisfacción al ver que somos
capaces de hacer un mundo mejor, en un planeta dividido por valores muy
dispares, pero que la justicia pone en su lugar y hace posible que lo injusto
sea castigado.
Ese
ente que intenta destruir a toda costa la verdadera intención de la evolución y
el deseo de crecer se ve enfrente de un muro sin salida. Su esencia está
conectada a menores. Consentido o no el apego hacia ellos sustrae la vitalidad
de esos niños, para transformarla en su sensación. Al poner vibraciones
magistrales en el entorno de este ente vemos que no es capaz de dar la cara, que
se fustiga con su pareja y se da cachetadas para incidir en el dolor y en la
acción que necesariamente pudiera hacer daño a otros. Rojos de dolor, empiezan
su fricción a la vez que se maltratan y maltratan a otros. Esos condicionamientos
que provoca su inercia en el interior, con vibraciones propias en el espacio de
la maestría, rompe con los condicionantes y los hace volátiles.
Una
vez me voy reponiendo a lo largo del día del letargo al que me asumieron por el
impacto de dos cuerpos sedientos de maldad y que fueron capaces de dejar un
espacio paralelo en mi interior, voy dándome cuenta de la capacidad del hombre
en reconstruir lo que intentan derruir y se va construyendo con herramientas
justas y equilibradas un apego que da lecciones. Para que se quieran más aún los
hacedores de negatividades, en vez de construir esas negatividades que tan esmeradamente
han hablado y han intentado poseer de otros que tal vez sean mejores personas que
yo, al ser nutridas por la inocencia de esos menores que dejan desilusionados,
sin fuerzas, sin ganas de jugar y sin motivaciones propias, al ser una falsa
alegría la espontaneidad que embebe a ese ente, entendemos que hay que
alegrarse por las buenas acciones, por los logros honestos, por la gratitud que
nos prestan o regalamos, y no por la necedad de estropear una vida por el mero hecho
de sentir envidia o celos, o incluso por la maldad propia de ese ente que lo
que consigue es derruirse poco a poco físicamente, mentalmente y
espiritualmente.
Esa
mañana pensé en como quitarme la abrumadora sensación que me invadía. Me recomendaron
que me despertase a las cuatro de la mañana, que es la hora cuando todo empieza
a despertar, que es cuando todo empieza, el ciclo de las plantas, unas ondas que
rigen los ciclos naturales y el sueño és cuando se activa. Me recomendaron que otro
día, y fue al siguiente, meditara sobre qué ocurrió, cosa que ya se bien y se
como combatir para lo mejor de todos los que me rodean. Esa vez que medité a
las cuatro y media de la mañana para hacer que todo vuelva a la normalidad, veo
que hay una fuerza extraña que parte de esos entes, que no es otra que las
malas ideas reforzadas por esos menores que están conectados a la fuerza
primordial de la existencia. Ahora son varios pensando en romper con lo bueno,
con lo grato. He pensado y reflexionado sobre esa maldad, pero en un estado civilizado
en donde la justicia puede ser virtual, vemos como se descomponen las ideas que
intentan formalizar porque no se sostienen en argumentos íntegros, solo son
negatividades, violencia, agresividad, que corroe esas mentes y les hace
temblar por la presencia del bastón de la justicia.
Me
di cuenta de que abusan de la confianza y tergiversan la realidad, abrumando a
más de uno. Pensaba que era yo solo pero ellos, esos entes, deciden hacer daño
porque salvaguardan intereses deshonestos, provocados por le mecanismo de
autodefensa para seguir el mercado de la corrupción y el libertinaje.
Nos
hemos reunido doce personas. He comentado el problema. He visto que hay
solución y tomamos medidas. De la misma forma que ellos llegaron para cargar de
negatividades, nosotros cargamos de positividades y hacemos posible que vuelva
la armonía a nuestro espacio y al de esos menores que han sufrido, bombardeados
por acciones violentas y agresivas. Moralmente y espiritualmente solo queda invocar
a la maestría que todo lo rige, y así, con justicia, hacer que repercuta en los
corazones de esos actos innecesarios, pues se perdió el respeto por ellos
mismos y se perdió la gratitud y honestidad por el trabajo que desempeñan, ya
que hacer la vida con esos principios acarreará problemas impredecibles para
ellos, pues nosotros contamos con una gran verdad y es más justa que la maldad
innecesaria, pues hemos de ser sensatos y consecuentes ya que si no al acumular
en el ego ese alter que invade lo que no necesitamos, el propio cuerpo se
resiente y sin querer deja seco o peor a quienes con esas vibraciones intentan
repercutir en la sociedad.
martes, 1 de enero de 2019
EL ROBO DE LA INCONSCIENCIA.
Nos
apresuramos a invadir el espacio interior de otros cuando invaden el nuestro, o
por lo menos, quienes empatizan hacen ver que son capaces de ponerse a la
altura de las circunstancias, para hacer posible que ese toque de atención en
nuestro espacio interior sea capaz de solucionar el problema de la situación a
la que por causas ajenas está en tu territorio.
Cuando apresas
tus pensamientos en una mirada en un reflejo, al levantarte y ver en el espejo
del comodín que hay mentes que invaden tu espacio y no sabes que hacer, incluso
tiemblas de aprensión por culpa de esos seres que invaden tu espacio vital.
Incómodo, reaccionas y miras al cielo, apresas la mirada a la Tierra, al Sol
donde esté, a tu familia, a tus seres queridos y amigos, y eso cuando toca
hacer reír al señor de la esquina que vende cupones, o de esperar a que vengan
los de siempre a la parada, pero eso en la mañana, a las seis, mientras son las
cuatro y media. Miro la luna por la ventana y su sensación que transfiere
constancia, fidelidad, honestidad y ese lado del pasado que nos da un poco de
recuerdos hacia los deseos que les hemos pedido.
Hay días en
los que sin querer, esa invasión que perpetran otros en tu espacio deja solo
estrés. Se que sus consciencias están manchadas de envidia que se convierte en
ira cuando ve algún logro, pues de la verdad que hay en esas emisiones de
pensamientos, al denotar la capacidad de entrega a mi verdadera armonía, la
capacidad natural del orden universal, en esta civilización que ha puesto
normas para indagar en su propia codicia, las vibraciones de la maestría
universal reorganiza y reconstruye el daño a quienes inocentes de culpa son
hechos para verse entregados a la energía primordial, para verse otra vez
envueltos en gente que son capaces de hacerte ver que quienes invaden tu
espacio para buscar algo que no sea suyo, encuentran una rama con tres tallos, y un gusano que se mueve en el centro de las
tres, para empezar a roer la inconsciencia de invadir un espacio personal a
costa de tus malas ideas. Sea entonces cuando esas consciencias que se rigen
por el amor de una madre, el amor que rige la existencia en la plenitud
universal, amparada bajo el basto océano de ilusión que nos embebe para darnos
la verdad a conocer siendo el resultado de nuestras acciones, partiendo de la base
en la que somo íntegros por naturaleza, para dar forma a lo mejor que hay en
nosotros y afrontarlo con la entereza propia de la entrega a la causa propia de
la naturaleza humana.
Después de ver
que se es capaz de encontrar la fuerza necesaria a diálogos que no conducen a
nada, las voces que están en un momento de vigilia y que entre sueños captamos
de una forma aterradora, es cuando sin darnos cuenta, empieza el saboteo. Es como
computerizar un ordenador para que se vaya destruyendo, para que cualquier vibración
que emita para dar amor, sea interceptada y borrada del hemisferio del ego,
pero cuando te dicen que tú eres así sin serlo, levantando palabras y haciendo
barro con ellas, es cuando esa imagen de nosotros mientras dormimos proyectada
a la esfera de una inconsciencia, busca en su interior todo el mal que desees
hacer, pero para hacértelo a ti mismo y has de empezar con destruir todo lo que
te rodea. Despiertas y abres los ojos aturdido con una sensación extraña y
vuelves a tornar los ojos en tu espacio, en tu gente, en tus sueños, y no vez
nada, solo vacío, una densa niebla cubre tu mente y no sabes bien por qué.
Entonces caes en la atención y decides invocar la inocencia que reside en ti,
vuelves a buscar tu esencia que nutre tu vida y tu entorno y notas que estas
poseído por un atroz olor a levadura que puede hacer que descomponga encimas en
los estómagos que sin querer nutre, pero mi estómago es fuerte y no se alimenta
de malas energías.
Esa voracidad
de la vida delante de el espejo, al verme reflejado en una sinapsis impropia de
la naturaleza, recapacito sobre qué cosas son naturales y cuales no y al saber
de mi y de mis momentos, al saber de mis actos y voluntades, esa vivacidad que
hace posible entender que la capacidad de reacción depende de los estímulos que
recibas de tu esencia, pues es imperturbable, a diferencia de la capacidad de
entrega a ese espacio que empatiza con tu ser, pues en ese momento en el que me
pedían romper con la dignidad, la cohesión de las ideas está formada unos
minutos después de despertar y noto como han saboteado mi espacio tiempo, noto
como han hecho daño a una ilusión que mantenía en una sensación en la
oscuridad, pero al encender la luz veo la diferencia. Es una luz tenue que
alumbra la habitación y al ser cálida reconforta la sensación de buenos días,
pero son las cuatro y media de la mañana. Con el esfuerzo voy hasta el salón.
Había pensado en recapacitar sobre ese ente que invade mi espacio personal e
intentar hacer introspección con respecto al problema. Quiere destruirme y a
toda costa. He de hacer algo inteligente. Al poco de reaccionar encuentro que
soy capaz de visualizar la burbuja que emerge de éter para capturarla y hacerla
llegar al tridente de la puerta a la entrada del infierno, colocándola allí y
esperando a que algún demonio la oliese, para que se riera de toda la posible
maldad que habita en ese espacio de tiempo, y así endemoniar un poco al
causante de tal reacción en mi espacio vital, pues si poseer a su altura
implica buscar en quien conectar, su esencia en puertas del infierno le harán
ver que no hay que ser capaz de buscar esa maldad en personas sensatas y llenas
de vida, en personas que buscan lo mejor y quieren hacer posible que las cosas
vayan bien, y entre los que son capaces de ver que si es cierto que hayan
burbujas en las puertas del infierno, estoy seguro de que sabrán que se
alimentan de ellas.
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