jueves, 30 de marzo de 2017

Los sueños que sin querer evocas.

LOS SUEÑOS QUE SIN QUERER EVOCAS.
La envidia que pueda tentarnos a ser egoístas y aparentar lo que no somos, los que somos, desvelan la seguridad que tengamos puesta en ese aprecio hacia la distancia que proyecta nuestro subconsciente en una pequeña distancia entre la misma idea y el parecido de sus enlaces, comprobando que cada vez que nos embebemos en el viaje que da el empuje de la propia vida hacia lo inmutable y sutil de un recuerdo que causa la inercia del tiempo, entre los que querían probar a soñar o los que quería ser realistas y escuchar y sentir la vida, sin efímeros comportamientos de la entregada sedación de embriaguez entre la vigilia sentida en un perfecto e inerte cuerpo que descansa, relajado y que entre los pensamientos de su propia cosecha, entremetidos con la propia constancia de tus allegados, de tu entorno, de tu vulnerabilidad hecha para esperar a que te apoyen. Antes de saber a ciencia cierta sobre tu situación entre los latidos de las sienes que desvelan hasta donde puede llegar esa consciencia transgresora que nos da el valor de seguir, haciendo de la vida un juego entre los que prefieren jugar con ella, y entre los que prefieren jugar con la vida de los demás, nos desvela en el camastro de los sueños pues entre los tremendos juegos de la vida está el ser tu mismo, ser quien lleva las riendas de los instantes que divagan cuando el interés está fuera del propio egoísmo que nos despeja de la duda que aparentábamos ser cuando el parecido de la realidad solo fuese en un segundo, pues en un pequeño segundo que parece eterno, sabemos que ese mismo sueño que aparecía tan solo un segundo era el de muchos segundos juntos, muchos minutos, muchas horas, hasta ver que con pequeñas cosas realizadas nos dan placer en cada hebra de nervios, en cada poro de la piel, en cada verso que escuchamos, en cada palabra que decimos, dando vida alrededor y dando bien en cada acción que nos hace más grandes, para dar sentido a los entresijos de la verdad que cada cual hace justa, que cada uno hace suya, pues en cada uno está lo propio y sensato del papel que desempeñamos. En ese pequeño trozo de espacio, en el que vemos la realidad, comprometiendo a la constancia del recelo de comparar con tu sentido digno y con la absoluta certeza acentuar la condición del preámbulo que nos deja ver el mejor de los momentos para darnos cuenta del viaje en la transcendencia de lo sublime a la realidad del sueño, que efusivo o no, perpetra en el interior del silencio y conecta con la divinidad que nos permite dar a conocer a un entre velo en los adormecidos pasos que das para acercarte a tu propia esencia, hasta la completa disolución al disuadir el encanto de un momento por la eternidad que nos lleva a comprender que hay muchos motivos por los que hacer posible una interconexión entre ese tiempo y tus pensamientos, reflejando el presente en un espacio de tiempo superior al que nos arrebata la dicha de la conciencia cuando el gozo por encontrar la paz del silencio entregado a tus sensaciones, provocando el éxtasis en el subconsciente y viendo que cada vez que respiras el cuerpo estremece de placer cada poro del cansancio que nos deja el estar acostumbrados al trabajo del día a día, que hace posible la existencia entre lo cotidiano y lo esencialmente preferible, que nos evoca el mejor de los mejores instantes que tenemos cuando la ansiedad es ver que cada uno come con la tranquilidad de saber la propia condición que te hace pensar en otro, de empatizar con una intención bastante sutil pero que en el concepto de qué momento te haga ver que es posible, para dar por entendido que no puedes mas que reivindicar la aceptación del placer por todo lo contrario, conceptuando que cada vez que respiramos nos hacemos inherentes en el propio aire que produce un árbol a muchos kilómetros de ti, para entender que se vuela lejos y alto cuando respiras tu propio aire, mientras el sueño continua entregado al placer de ir mas lejos cada vez, cada vez más acercado a la propia inercia que los preferibles instantes que nos da saber que somos dignos de ser lo que somos, y dando gracias a esa verdad que preferiblemente hacemos cada uno a nuestra idea, el concepto de ver más allá de nuestras narices y comprender que nos podemos poner en una situación fácil o difícil, con el encanto de persuadir sin maldad haciéndonos fuertes, contando con que cada uno sabrá qué es lo mejor para dar sentido a nuestra vida, a nuestros sueños, a nuestras sensaciones, a nuestro propio ser que cada vez que sueña lleva lejos un propio sentido y estilo de vida que cerca nos da ese pequeño instante de placer, hecho por la inteligencia sobrehumana del propio placer de estar dormido pero despierto.

jueves, 23 de marzo de 2017

Conducta inerte o sublime melodía.

      Recapacitar sobre la inercia de la vida, cuando llevas un tiempo entregado a los pensamientos de tus actos, de tus momentos, de tus instantes puestos entre cada segundo que recuerdas lo mejor de lo mejor, surcando entre océanos y caminando entre los senderos de la discordia que hay en tu alrededor, de los golpes que enseñaron y de las fuerzas que sacaste del coraje intuiste el valor que precisa levantarse para dar rienda suelta a tu creatividad, a la creatividad que hay en esa esencia de uno consigo mismo pero con la diferencia de la mirada cómplice que te despoja de criterio o mirando en lo más profundo del interior que conoce las idas y venidas de los pasajes en los que envuelves las historias con la certeza de un comienzo correcto entre los recovecos de la propia necesidad que desvela los sentimientos, para dar lo mejor de ti y saber que verdaderamente se está proyectando la quietud que necesitas, y con esa misma quietud mentas las propias vueltas de idas y venidas que hay entregados al tiempo una forma mas de ver lo que hay dentro del recipiente que toda la vida a estado vacío, encontrado en ese instante todo lo que abarca tu propia trayectoria en el abismo de pensamientos que en otros instantes parecieron darse por hecho, además de insistir en el capricho de la inconsciencia que ampara el largo camino de la certidumbre hacia uno mismo, por encontrar entre los instantes en los que no somos del todo ciertos y la pesadez de las neuronas impide llevar el desenlace deseado, hasta que simplemente comprendes que todo no se puede controlar, pero si tu cambio hacia el progreso que es ser uno mismo, contando con el propio ser que embriaga nuestros sentidos y el que prestamos al placer de estremecer cada paso por los constantes abrazos a la vida que nos presta imaginar y suponer el espacio de otro, hasta que se interpone la intimidad en cada uno de nosotros, imaginando cada vez una forma de acercarnos al entendimiento que supone verse desde la perspectiva equivocada, pues entre los regodeos de las ideas unas van par un lado y otras para otro, pero justamente también hay un lado correcto en el la comprensión nos da entre los que hacen posible entenderse, ya sea en algún argot indeseado o no, que nos marca en esa trayectoria, por haber cogido el hábito de ver que hay en cada uno de nosotros, entre todos los que viajamos hacia ese lugar que llamamos luego, haciendo posible que sin mirarlo pase el tiempo más rápido, para dar sentido a lo que hacemos y decimos, dando por sentado que todo lo que hay en cada uno se puede compartir para hacer mejor el trayecto hacia cada paso que damos sobre la consciencia desmedida de los hábitos sanos y nutridos que nos aporta el buen saber, entre todo los que holisticamente ponen sus entredichos a merced de las propias palabras que abarcan un mundo por imaginar, dando un sentido a lo que ha veces nos parece la realidad que tan subjetivamente nos ha devuelto la consciencia a lo pleno y a lo grato que disfruta de un presente pleno en discordias y con total certeza discriminatoria para que cada vez que sintamos un poco de placer diciendo algo, sea siempre el placer de decirlo bien, pensando en que cada vez que nombramos a la vida que hay entre los hijos de nuestros hijos o de nuestros antepasados, sabemos que hay muchas cosas en común entre ellos, como los placeres de viajar en nuestro consciente que viaja lejos para parecer que está cerca, y saber que es posible decirlo en alto y que te escuchen cerca y muy cerca y sentirte lejos, que aunque es más triste sabemos que es parte del estado en el que interactúa la vida entre los que son como si fuesen nuestra familia, pero aun mas triste es que la propia familia tire de la manta para destapar sucios pensares que en algún momento se dirían pero que en ningún momentos de volvería a decir, repitiendo que es posible decirlo aunque sepas que por repetirlo pierdes.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Una vez mas, la dualidad.

Cada manera de pensar nos lleva a un mundo, ficticio o no, en el cual desarrollamos nuestras historias, que en cada definición propia o colectiva es producto de la historia que se quiere contar, que se quiere decir, para encontrar sentido a los pensamientos que en cada rincón del universo nos lleva hacia la estrella que habita en el sincero camino de amplitud en todos los sentidos propios de quienes hacen referencia a un lugar mejor, para hacer posible una concordancia con las ataduras que cada uno tiene entre los conflictos minimistas de una voz que no calla y te hace sentir tu sinceridad contigo mismo y ser honesto y humilde para apoyar a la vida que nos mece en cada instante que tomamos y decidimos actuar, por nuestra cuenta o por la cuenta que mejor nos trae, dando por imposible un cauce que nos lleve lejos desde que bajamos hasta entender por donde hay que ir para poder encontrarse uno mismo y la vida que hay en un futuro o en un pasado, porque en el frente, en el presente, en donde la mejor de las sensaciones nos lleva por la vida y mirando al frente de cara a la situación, en donde todos nos hacemos a la idea entre lo mejor y lo peor, o entre lo profano o entre lo divino, ya que la naturaleza humana nos pone a prueba en cada instante que damos un paso al frente y nos dirigimos hacia adelante, hacia ese encuentro con lo justo y lo sublime para afrontar una realidad que nos disuade a cada instante, que nos empuja a seguir y ha propinar si es necesario un gesto de concordia con cada palabra, a seguir a otra y decir, expresar lo dichoso de sentirse vivo, de saber que entregar tu tiempo es brindar a tu tiempo por ti, por lo que nos hace personas entre todos y cada uno de los comienzos que nos llevan lejos cuando en tan poco tiempo el sinsentido de la propia realidad que nos inunda a todos en cada rellano que ha sido cavado para que fuese más alto pues el techo queda cada vez mas lejos del suelo aunque desde fuera solo sea una pizca del plato que da de beber a un pequeño pero intenso sabor de vida, pues entregados a la grandeza de un inmenso y pletórico habitad en donde la urbe precisa una constante manera de hacer sus cosas, con tipos distintos pero iguales, que adornan su sensación de comerse el mundo con la hormona equivocada, pues el mal que nos hace creer en uno mismo es cuando las condiciones de vida nos presenta un forma de concretar con una actitud mundial, que ha preservado de ser una minoría a constatar un crecimiento en comparación con la integración paulatina que ha tenido en la sociedad una forma de aparentar en la vida, de hacernos personas que aman a su misma imagen y semejanza y que entregados a la lucha de bien y mal, de lo que hay en un hombre de guerra para disuadir o una ciudadela que aguarda muchas discordias sin gritos y respeto por los semejantes al igual que su propia sangre, que nos sumerge en una forma de afrontar físicamente los problemas de comportamiento que erran en la sutileza de ver en lo bueno lo malo o de ver lo espiritual y al mismísimo infierno porque cada uno que afronta su dignidad por encima de todo. Sabrá que actuar o pensar es distinto y lo que va primero va primero y lo segundo después, para dar a la vida algo en lo que pensar mientras duermes y silencias tu propia sensación con ese callar que tienen las prepotentes ideas sin conflicto, de los mandatos que de alguna forma nos hacer ser personas y quiere ser identificadas como iguales, como semejantes que dan lo mejor de si pero sin conflictos, sin guerras innecesarias, solo agudizando en que la violencia emerge del abandono y que la diferencia entre encontrar lo que se quiere por lo que se es o por lo que quieren y tiene que ser, dependerá del intento que queramos hacer para crear el conflicto entre la diferencia y el parecido que tiene vivir en ese pasado mezquino por las certeza de definir una idea sensata mirada por el pueblo y una avispada apariencia tomada por los políticos que emergen de la nada insinuando ser fuertes y ahondar en la perspicacia de la tolerancia y el respeto, que como siempre han sido capaces de ponderar en situaciones que están repletas de ideas pero no tan extravagantes y pasadas de fecha diciendo que la moda refleja mas que la historia sin poner ataduras a lo que en cada uno fortalece su acción medida por la inercia de ese espacio que no vaga solo, de ese silencio lleno de gritos, de ese encanto que desprende el paseo antes de que empezara a llover y que después de correr resbalases y en vez de decir tacos nos quejásemos, porque en vez de disfrutar y divertirnos con la naturaleza vamos en contra de ella por gusto, por placer, porque se ha visto que produce la sensación de seguridad el verse por encima del otro, antes de saber que también puedes tener y sentir la seguridad estando con la sensación de verte a ti y nada mas que a ti por encima tuyo.