Cada
manera de pensar nos lleva a un mundo, ficticio o no, en el cual
desarrollamos nuestras historias, que en cada definición propia o
colectiva es producto de la historia que se quiere contar, que se
quiere decir, para encontrar sentido a los pensamientos que en cada
rincón del universo nos lleva hacia la estrella que habita en el
sincero camino de amplitud en todos los sentidos propios de quienes
hacen referencia a un lugar mejor, para hacer posible una
concordancia con las ataduras que cada uno tiene entre los conflictos
minimistas de una voz que no calla y te hace sentir tu sinceridad
contigo mismo y ser honesto y humilde para apoyar a la vida que nos
mece en cada instante que tomamos y decidimos actuar, por nuestra
cuenta o por la cuenta que mejor nos trae, dando por imposible un
cauce que nos lleve lejos desde que bajamos hasta entender por donde
hay que ir para poder encontrarse uno mismo y la vida que hay en un
futuro o en un pasado, porque en el frente, en el presente, en donde
la mejor de las sensaciones nos lleva por la vida y mirando al frente
de cara a la situación, en donde todos nos hacemos a la idea entre
lo mejor y lo peor, o entre lo profano o entre lo divino, ya que la
naturaleza humana nos pone a prueba en cada instante que damos un
paso al frente y nos dirigimos hacia adelante, hacia ese encuentro
con lo justo y lo sublime para afrontar una realidad que nos disuade
a cada instante, que nos empuja a seguir y ha propinar si es
necesario un gesto de concordia con cada palabra, a seguir a otra y
decir, expresar lo dichoso de sentirse vivo, de saber que entregar tu
tiempo es brindar a tu tiempo por ti, por lo que nos hace personas
entre todos y cada uno de los comienzos que nos llevan lejos cuando
en tan poco tiempo el sinsentido de la propia realidad que nos inunda
a todos en cada rellano que ha sido cavado para que fuese más alto
pues el techo queda cada vez mas lejos del suelo aunque desde fuera
solo sea una pizca del plato que da de beber a un pequeño pero
intenso sabor de vida, pues entregados a la grandeza de un inmenso y
pletórico habitad en donde la urbe precisa una constante manera de
hacer sus cosas, con tipos distintos pero iguales, que adornan su
sensación de comerse el mundo con la hormona equivocada, pues el mal
que nos hace creer en uno mismo es cuando las condiciones de vida nos
presenta un forma de concretar con una actitud mundial, que ha
preservado de ser una minoría a constatar un crecimiento en
comparación con la integración paulatina que ha tenido en la
sociedad una forma de aparentar en la vida, de hacernos personas que
aman a su misma imagen y semejanza y que entregados a la lucha de
bien y mal, de lo que hay en un hombre de guerra para disuadir o una
ciudadela que aguarda muchas discordias sin gritos y respeto por los
semejantes al igual que su propia sangre, que nos sumerge en una
forma de afrontar físicamente los problemas de comportamiento que
erran en la sutileza de ver en lo bueno lo malo o de ver lo
espiritual y al mismísimo infierno porque cada uno que afronta su
dignidad por encima de todo. Sabrá que actuar o pensar es distinto y
lo que va primero va primero y lo segundo después, para dar a la
vida algo en lo que pensar mientras duermes y silencias tu propia
sensación con ese callar que tienen las prepotentes ideas sin
conflicto, de los mandatos que de alguna forma nos hacer ser personas
y quiere ser identificadas como iguales, como semejantes que dan lo
mejor de si pero sin conflictos, sin guerras innecesarias, solo
agudizando en que la violencia emerge del abandono y que la
diferencia entre encontrar lo que se quiere por lo que se es o por lo
que quieren y tiene que ser, dependerá del intento que queramos
hacer para crear el conflicto entre la diferencia y el parecido que
tiene vivir en ese pasado mezquino por las certeza de definir una
idea sensata mirada por el pueblo y una avispada apariencia tomada
por los políticos que emergen de la nada insinuando ser fuertes y
ahondar en la perspicacia de la tolerancia y el respeto, que como
siempre han sido capaces de ponderar en situaciones que están
repletas de ideas pero no tan extravagantes y pasadas de fecha
diciendo que la moda refleja mas que la historia sin poner ataduras a
lo que en cada uno fortalece su acción medida por la inercia de ese
espacio que no vaga solo, de ese silencio lleno de gritos, de ese
encanto que desprende el paseo antes de que empezara a llover y que
después de correr resbalases y en vez de decir tacos nos quejásemos,
porque en vez de disfrutar y divertirnos con la naturaleza vamos en
contra de ella por gusto, por placer, porque se ha visto que produce
la sensación de seguridad el verse por encima del otro, antes de
saber que también puedes tener y sentir la seguridad estando con la
sensación de verte a ti y nada mas que a ti por encima tuyo.
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