Una voz susurra a mis espaldas y consigo oírla pero ella no me dice nada cuando le pregunto, se escabulle entre mis entresijados pensamientos que paran para prestarle atención y decirle que de verdad le importas.
jueves, 10 de enero de 2019
EL SUEÑO EN EL QUE EL REM INCIDÍA CON ENERGÚMENOS.
Una vez tuve un sueño muy real. Estaban esperando. Se veía como en
silencio tres personas se miraban. Uno se bebía una cerveza de lata sentado en
una silla, con el codo apoyado en la mesa. Otro estaba sentado en un sillón con
un cubata. Otro estaba encendiendo una pipa y fumaba. Mientras yo estaba asumido
en una embriaguez que podía decirse que la alelopatía era evidente. En ese momento
entraba en el sueño REM y notaba como fluía, como si alguien le estuviera prestando
atención a la forma de reacción de mi cerebro porque sabía el mecanismo de
funcionamiento, viendo reflejado en mi interior como fluían en mi cerebro luces
blancas y de pronto un montón de ellas eran recubiertas instantáneamente por
una luz en espiral muy difuminada que emerge y es conectada a la capa de la
corteza cerebral expandiéndose en una ola por todo el cerebro. No se bien que
pasó, pero lo que oí no me gustó: <<No tenía que estar tan
despierto>> o lo que vino después: <<La vigilia seguramente, se
habrá activado. Eso te pasa por fumar más de la cuenta y no controlar la
situación.>>. Después de todo eso, sentí como mi cuerpo empezaba a cambiar
de pensamientos. Me sentí más triste, decepcionado, incomprendido, incluso angustiado.
Mi mente empezaba a comportarse de otra manera, sentí migraña. Lo que me decepcionó
fue que comprendí que ya no seria lo mismo durante unos días. Deberé de
cuidarme y seguir muy de cerca esa reacción que me provocaba ese sueño. Esta
vez no sería la misma mi personalidad, ya que mientras estaban las luces habían
un montón de imágenes que percibía y entre ellas iban comportamientos que
cambiarían, como mi percepción espacio temporal de la duración y velocidad de mis
pensamientos, haciéndome recordar el antídoto que era encender una luz en mi
interior y tocarme el entrecejo para liberar y discernir, porque me atacaron a
mis reacciones en los sueños que fabrica el tiempo y ese tiempo viaja hasta la
noche siguiente. Lo habían hecho durante un tiempo, observar a mi forma de
reaccionar. Yo soy humilde y honesto y ellos querían que fuese burdo e insensato.
El conflicto era evidente y dejaba pasar los pensamientos que fuesen a decirme
que debía de gritar algún taco o debiera de maldecir algún momento. Cuando lo
conté me prestaron apoyo de la misma forma, regalándome sueños constructivos,
idealizados en el carisma y el respeto. Lo peor fue la parte en la que al ver
que ese pasado seguía en mi interior en forma de un sesgo que pudiera ser un sueño
recurrente, me recomendaron que pusiese sal marina en la palma de la mano y la
cerrase durante diez minutos deseando que limpiase esa zona en la que sentía la
molestia, pero debía de calcular mis ciclos REM durante la noche, capturar uno
para calcular los ciclos que correspondiera en esos diez minutos a que surtiera
el ciclo REM que debiera de activarse mientras deseaba limpiar esa zona
mandando buenas vibraciones. Surtió efecto. Después del tratamiento no venían
esas ideas recurrentes que impactaron en mi interior. A los días ya no notaba
ese daño, como si estuvieran retorcidas las neuronas y no identificaran el proceso
natural de su comportamiento, como si fueses que ese camino que debieran de recorrer
está obstaculizado por otros condicionamientos en forma de luz que hacen que
ese comportamiento difiera. Mis amigos me contaron que tuvieron varios sueños. En
uno, el de la cerveza empezaba a inflarse como un globo y que quedaba flotando
en el techo y con una aguja se le pinchaba para explotar y caer las vísceras
por todos lados. El del sillón empezaba a derretirse y a sudar, cayéndosele el
vaso, quedando a la altura de los cristales todo su cuerpo derretido. El tercero,
el que fumaba empezaba a ponerse blanco, luego amarillo, luego rojo y empezaba
a arder, subiéndose la temperatura tanto que encendió la ropa, quedando
cenizas en un momento. Eso me supuso alivio, pensar que ya no estarían pero yo
conocía a esos energúmenos. Al de la cerveza le deseé que su maestría fuese deplorable
y que sintiera vergüenza por su propia sabiduría y que los demás cuestionaran
donde esté, en algunos momentos, su credulidad como persona. A otro, al del
cubata, deseé que su trabajo fuera denigrante, chabacano, para que sus
compañeros le dejaban como un chango delante del jefe. Al de la fumada le deseé
que se cristalizaran sus piedras de crac en los pulmones y le provocaran una enfermedad,
pudiendo coger una neumonía. Todo esto es supuesto, pero lo deseé. Fue tan
grande el deseo que me enteré de que el cervecero se peleó con dos de sus otros
amigos porque decía que él era le mejor y siempre lo había sido y la vergüenza
ajena que sintieron le hicieron caer en la cuenta de lo imbécil que es. Al otro
en el trabajo lo echaron y no consiguió trabajo en una buena temporada. El fumeta
estuvo ingresado por una infección pulmonar. Cuando me fui enterando daba
gracias por ser escuchado y muchos pensarán como es posible pero la mitad de
las cosas eran obvias, la otra mita causalidad.
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