Despertar
por la mañana y sentir que tiene abrumada la mente, que tienes en tu entrecejo
una sensación de embriaguez, sin haber bebido nada, sin haber tomado nada que
pueda alterar la mente, es desconsolador. Todos tenemos una mala noche, pero
volvemos a pensar y reflexionamos sobre qué es lo que ocurre en nuestro
interior y vemos que hay capacidades en otros que interfieren en nuestro
espacio. Esas capacidades no son honestas, gratas, armoniosas o humildes, son
agresivas, manipuladoras, incidentes y cargadas de negatividad, tanta que cabría
en un camión de desechos.
Dentro de todo
lo que abarca el pensamiento que ha creado una abrumadora sensación, esa
programación en forma de pensamientos, que se ha trasmitido para hacer que esas
capacidades mermaran, provienen de un ente que madruga, que ha de levantarse a
las tres de la mañana, acompañado de quienes en esa noche han trabajado y han
velado por sus intereses. Los intereses que mueven a ese ente a provocar dolores
de cabeza, va aun más lejos. Te das
cuenta de que hay una proyección de tu rutina a lo largo del día. Alguien ha
estudiado cada paso que das, cada cosa que haces, cada cosa que dices y lo ha
manipulado. Ese ente que es capaz de ver en la distancia, de hacer posible la
proyección de un espacio tiempo en el cuerpo de otra persona. Ese ente que
transforma una acción honesta y grata en algo negativo, empieza a flaquear y
vemos que su propia negatividad va corroyendo su sistema nervioso, pues las energías
tienen su principio y su fin. Ese ente que es capaz de hace que un recuerdo
compartido bajo intereses distintos no sean los gratos, haciendo que esa verdad
universal puesta en todos los seres que tienen su esencia, puede sentir como
esa energía que intenta manipular a lo largo del día para cambiar tus propósitos
es noqueada por la palabra que abarca toda la vida, la justicia. Cada día que
se hace para el bien de los demás nos llena de satisfacción al ver que somos
capaces de hacer un mundo mejor, en un planeta dividido por valores muy
dispares, pero que la justicia pone en su lugar y hace posible que lo injusto
sea castigado.
Ese
ente que intenta destruir a toda costa la verdadera intención de la evolución y
el deseo de crecer se ve enfrente de un muro sin salida. Su esencia está
conectada a menores. Consentido o no el apego hacia ellos sustrae la vitalidad
de esos niños, para transformarla en su sensación. Al poner vibraciones
magistrales en el entorno de este ente vemos que no es capaz de dar la cara, que
se fustiga con su pareja y se da cachetadas para incidir en el dolor y en la
acción que necesariamente pudiera hacer daño a otros. Rojos de dolor, empiezan
su fricción a la vez que se maltratan y maltratan a otros. Esos condicionamientos
que provoca su inercia en el interior, con vibraciones propias en el espacio de
la maestría, rompe con los condicionantes y los hace volátiles.
Una
vez me voy reponiendo a lo largo del día del letargo al que me asumieron por el
impacto de dos cuerpos sedientos de maldad y que fueron capaces de dejar un
espacio paralelo en mi interior, voy dándome cuenta de la capacidad del hombre
en reconstruir lo que intentan derruir y se va construyendo con herramientas
justas y equilibradas un apego que da lecciones. Para que se quieran más aún los
hacedores de negatividades, en vez de construir esas negatividades que tan esmeradamente
han hablado y han intentado poseer de otros que tal vez sean mejores personas que
yo, al ser nutridas por la inocencia de esos menores que dejan desilusionados,
sin fuerzas, sin ganas de jugar y sin motivaciones propias, al ser una falsa
alegría la espontaneidad que embebe a ese ente, entendemos que hay que
alegrarse por las buenas acciones, por los logros honestos, por la gratitud que
nos prestan o regalamos, y no por la necedad de estropear una vida por el mero hecho
de sentir envidia o celos, o incluso por la maldad propia de ese ente que lo
que consigue es derruirse poco a poco físicamente, mentalmente y
espiritualmente.
Esa
mañana pensé en como quitarme la abrumadora sensación que me invadía. Me recomendaron
que me despertase a las cuatro de la mañana, que es la hora cuando todo empieza
a despertar, que es cuando todo empieza, el ciclo de las plantas, unas ondas que
rigen los ciclos naturales y el sueño és cuando se activa. Me recomendaron que otro
día, y fue al siguiente, meditara sobre qué ocurrió, cosa que ya se bien y se
como combatir para lo mejor de todos los que me rodean. Esa vez que medité a
las cuatro y media de la mañana para hacer que todo vuelva a la normalidad, veo
que hay una fuerza extraña que parte de esos entes, que no es otra que las
malas ideas reforzadas por esos menores que están conectados a la fuerza
primordial de la existencia. Ahora son varios pensando en romper con lo bueno,
con lo grato. He pensado y reflexionado sobre esa maldad, pero en un estado civilizado
en donde la justicia puede ser virtual, vemos como se descomponen las ideas que
intentan formalizar porque no se sostienen en argumentos íntegros, solo son
negatividades, violencia, agresividad, que corroe esas mentes y les hace
temblar por la presencia del bastón de la justicia.
Me
di cuenta de que abusan de la confianza y tergiversan la realidad, abrumando a
más de uno. Pensaba que era yo solo pero ellos, esos entes, deciden hacer daño
porque salvaguardan intereses deshonestos, provocados por le mecanismo de
autodefensa para seguir el mercado de la corrupción y el libertinaje.
Nos
hemos reunido doce personas. He comentado el problema. He visto que hay
solución y tomamos medidas. De la misma forma que ellos llegaron para cargar de
negatividades, nosotros cargamos de positividades y hacemos posible que vuelva
la armonía a nuestro espacio y al de esos menores que han sufrido, bombardeados
por acciones violentas y agresivas. Moralmente y espiritualmente solo queda invocar
a la maestría que todo lo rige, y así, con justicia, hacer que repercuta en los
corazones de esos actos innecesarios, pues se perdió el respeto por ellos
mismos y se perdió la gratitud y honestidad por el trabajo que desempeñan, ya
que hacer la vida con esos principios acarreará problemas impredecibles para
ellos, pues nosotros contamos con una gran verdad y es más justa que la maldad
innecesaria, pues hemos de ser sensatos y consecuentes ya que si no al acumular
en el ego ese alter que invade lo que no necesitamos, el propio cuerpo se
resiente y sin querer deja seco o peor a quienes con esas vibraciones intentan
repercutir en la sociedad.
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