viernes, 4 de enero de 2019

LA ESENCIA DEL PARAFÍLICO.



            Despertar por la mañana y sentir que tiene abrumada la mente, que tienes en tu entrecejo una sensación de embriaguez, sin haber bebido nada, sin haber tomado nada que pueda alterar la mente, es desconsolador. Todos tenemos una mala noche, pero volvemos a pensar y reflexionamos sobre qué es lo que ocurre en nuestro interior y vemos que hay capacidades en otros que interfieren en nuestro espacio. Esas capacidades no son honestas, gratas, armoniosas o humildes, son agresivas, manipuladoras, incidentes y cargadas de negatividad, tanta que cabría en un camión de desechos.
Dentro de todo lo que abarca el pensamiento que ha creado una abrumadora sensación, esa programación en forma de pensamientos, que se ha trasmitido para hacer que esas capacidades mermaran, provienen de un ente que madruga, que ha de levantarse a las tres de la mañana, acompañado de quienes en esa noche han trabajado y han velado por sus intereses. Los intereses que mueven a ese ente a provocar dolores de cabeza, va aun  más lejos. Te das cuenta de que hay una proyección de tu rutina a lo largo del día. Alguien ha estudiado cada paso que das, cada cosa que haces, cada cosa que dices y lo ha manipulado. Ese ente que es capaz de ver en la distancia, de hacer posible la proyección de un espacio tiempo en el cuerpo de otra persona. Ese ente que transforma una acción honesta y grata en algo negativo, empieza a flaquear y vemos que su propia negatividad va corroyendo su sistema nervioso, pues las energías tienen su principio y su fin. Ese ente que es capaz de hace que un recuerdo compartido bajo intereses distintos no sean los gratos, haciendo que esa verdad universal puesta en todos los seres que tienen su esencia, puede sentir como esa energía que intenta manipular a lo largo del día para cambiar tus propósitos es noqueada por la palabra que abarca toda la vida, la justicia. Cada día que se hace para el bien de los demás nos llena de satisfacción al ver que somos capaces de hacer un mundo mejor, en un planeta dividido por valores muy dispares, pero que la justicia pone en su lugar y hace posible que lo injusto sea castigado.
            Ese ente que intenta destruir a toda costa la verdadera intención de la evolución y el deseo de crecer se ve enfrente de un muro sin salida. Su esencia está conectada a menores. Consentido o no el apego hacia ellos sustrae la vitalidad de esos niños, para transformarla en su sensación. Al poner vibraciones magistrales en el entorno de este ente vemos que no es capaz de dar la cara, que se fustiga con su pareja y se da cachetadas para incidir en el dolor y en la acción que necesariamente pudiera hacer daño a otros. Rojos de dolor, empiezan su fricción a la vez que se maltratan y maltratan a otros. Esos condicionamientos que provoca su inercia en el interior, con vibraciones propias en el espacio de la maestría, rompe con los condicionantes y los hace volátiles.
            Una vez me voy reponiendo a lo largo del día del letargo al que me asumieron por el impacto de dos cuerpos sedientos de maldad y que fueron capaces de dejar un espacio paralelo en mi interior, voy dándome cuenta de la capacidad del hombre en reconstruir lo que intentan derruir y se va construyendo con herramientas justas y equilibradas un apego que da lecciones. Para que se quieran más aún los hacedores de negatividades, en vez de construir esas negatividades que tan esmeradamente han hablado y han intentado poseer de otros que tal vez sean mejores personas que yo, al ser nutridas por la inocencia de esos menores que dejan desilusionados, sin fuerzas, sin ganas de jugar y sin motivaciones propias, al ser una falsa alegría la espontaneidad que embebe a ese ente, entendemos que hay que alegrarse por las buenas acciones, por los logros honestos, por la gratitud que nos prestan o regalamos, y no por la necedad de estropear una vida por el mero hecho de sentir envidia o celos, o incluso por la maldad propia de ese ente que lo que consigue es derruirse poco a poco físicamente, mentalmente y espiritualmente.
            Esa mañana pensé en como quitarme la abrumadora sensación que me invadía. Me recomendaron que me despertase a las cuatro de la mañana, que es la hora cuando todo empieza a despertar, que es cuando todo empieza, el ciclo de las plantas, unas ondas que rigen los ciclos naturales y el sueño és cuando se activa. Me recomendaron que otro día, y fue al siguiente, meditara sobre qué ocurrió, cosa que ya se bien y se como combatir para lo mejor de todos los que me rodean. Esa vez que medité a las cuatro y media de la mañana para hacer que todo vuelva a la normalidad, veo que hay una fuerza extraña que parte de esos entes, que no es otra que las malas ideas reforzadas por esos menores que están conectados a la fuerza primordial de la existencia. Ahora son varios pensando en romper con lo bueno, con lo grato. He pensado y reflexionado sobre esa maldad, pero en un estado civilizado en donde la justicia puede ser virtual, vemos como se descomponen las ideas que intentan formalizar porque no se sostienen en argumentos íntegros, solo son negatividades, violencia, agresividad, que corroe esas mentes y les hace temblar por la presencia del bastón de la justicia.
            Me di cuenta de que abusan de la confianza y tergiversan la realidad, abrumando a más de uno. Pensaba que era yo solo pero ellos, esos entes, deciden hacer daño porque salvaguardan intereses deshonestos, provocados por le mecanismo de autodefensa para seguir el mercado de la corrupción y el libertinaje.
            Nos hemos reunido doce personas. He comentado el problema. He visto que hay solución y tomamos medidas. De la misma forma que ellos llegaron para cargar de negatividades, nosotros cargamos de positividades y hacemos posible que vuelva la armonía a nuestro espacio y al de esos menores que han sufrido, bombardeados por acciones violentas y agresivas. Moralmente y espiritualmente solo queda invocar a la maestría que todo lo rige, y así, con justicia, hacer que repercuta en los corazones de esos actos innecesarios, pues se perdió el respeto por ellos mismos y se perdió la gratitud y honestidad por el trabajo que desempeñan, ya que hacer la vida con esos principios acarreará problemas impredecibles para ellos, pues nosotros contamos con una gran verdad y es más justa que la maldad innecesaria, pues hemos de ser sensatos y consecuentes ya que si no al acumular en el ego ese alter que invade lo que no necesitamos, el propio cuerpo se resiente y sin querer deja seco o peor a quienes con esas vibraciones intentan repercutir en la sociedad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario