martes, 11 de julio de 2017

La existencia está alrededor.

La propia certeza de la sabiduría nos da a entender que sabemos, para hacer posible el propio discernir de lo que hacemos en la vida, para reflejar la constancia de la verdadera imagen de los sentidos, dándole más allá de la entrañable cordura que nos embebe, la cordialidad de entender que somos personas, humanos que vivimos de lo que tenemos y que disfrutamos igual cada día, cada instante, cada pasaje en el propio reflejo de la tolerancia a lo infinito, que hace posible cada paso dado hacia la vida, acercándonos cada vez al triunfo de la propia existencia que nos desvela cada instante en la propia lógica de la desmesurada divinidad que nos regala instantes mágicos, propios de los hacedores de la ciencia y la religión, que busca entender que hay entre un exuberante y pletórico Dios si nos desvela cada instante pues estamos mas cerca de él de lo que imaginamos. Cada vez que nos asombramos por la grandeza del universo, cada vez comprendemos mas que hay una consciencia abarcadora de todo eso en un segundo, que alcanzar a esa particular acción con lo propio de la búsqueda que hacemos para entendernos, sabemos que tenemos el sitio adecuado en el momento perfecto para hacer posible que la realidad sea un sueño y el sueño de la vida la propia realidad, para darnos cuenta de la singularidad que ejerce el conjunto de la vida, de lo que vivimos y nos hace fuertes, desde que emprendemos el viaje hacia lo desconocido y nos rodeamos de la ilusión que nos regala la propia acción personal, para hacernos personas que se enredan entre sus pensamientos y cada uno dice lo que cree más conveniente, forjando la propia decisión en un acto de personalidad y ocurrencia, para tomar ejemplos o no de la propia y oportuna predisposición a enredar conversaciones para hacer de ellas un juego entre lo que tu te acuerdas y lo que el otro sabe de lo que han hablado, para hacer posible que las persona que hacemos la vida más fácil a los que estamos alrededor para disfrutar con cada instante que podemos hacer nuestro y darle forma, una forma que pueda hacer de ello el mejor sentido hacia la realidad que afrontamos cada día al realizarnos como personas, alrededor de mucha mas gente, cuando interactuamos para darnos el mejor revuelo de intensidades hacia las sensaciones que nos evoca estar en contacto con otros que comparten ideas pero el mejor sentido que le damos a la verdadera intención de reír y disfrutar de la vida es hacer que los sueños sean el principio de la historia que ha de acabar antes de que empiece lo bueno, pues disfrutar de la vida es cuestión de como te lo tomes, de como hagas la propia sensación que te enreda en un tormento de presentimientos, pues sin estar quieto nos movemos hacia una dirección y ese sitio estará repleto de cordialidades preparadas para hacer sentir la vida y lo que nos persuade es el contacto con la sorpresa hacia lo grato y agradable pues si no tenemos vida en nuestro interior lo que se apaga es la llama en vez de encenderse la propia existencia puesta en el infinito del universo, para dar amparo a la vida que hay alrededor de la propia certeza de las pletóricas hazanas del hacedor de muchas palabras, para dar sentido a la situación que nos envuelve entre los acertijos de la dignidad que nos intoxican con metales pesados, para hacer de ello un inevitable conflicto con los desesperados hábitos que en la naturaleza nos embebe, por dar el resultado a la vida el mejor de los sentidos de la propia realización al sentarnos a decir la verdad que hay entre nosotros, para hacernos fuertes con la dignificación de la realidad, con valores que nos enseñen a respetar a quienes tenemos alrededor, cuantificando las situaciones caóticas en meras decepciones de quienes nos miran desde otros valores menos propios de los seres que miramos con los ojos hacia otro lugar en vez de intimidar con la mirada para hacernos ridiculizar entre los que hacen posible la paranormalidad que centra toda causa justa para hacernos entendedores con buenas palabras, y así, hacer posible el encuentro con la naturaleza que nos une, haciendo posible el camino hacia la desesperación una carrera justa para hacer el honor de triunfar delante de las adversidades, proponiendo que la disciplina del trabajo acentúe el esfuerzo que contagia los que hacemos un sin fin de tareas y cuando ocupamos tiempo a los problemas se nos viene encima la situación, al aprender de la propia fuerza humana que nos enseña a evadir y evitar catástrofes que inimaginablemente podríamos pensar, pues esa fuerza sobre humana nos contagia cada vez que hacemos posible una mejor respuesta hacia quienes tenemos que hacer otra pregunta, de la misma forma y manera que hace entender a las personas libres, hechas para tener otra oportunidad cuando el tranquilo estigma emerge de la coacción a la que estaba sometido el emblema de la cordialidad que nos lleva hacia otro lugar, tal vez distinto a lo que pensábamos cuando en el universo solo viaja por él, con el transito de todo alrededor y vacío en mis entrañas.  

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