domingo, 17 de noviembre de 2019

SIN PRISA PERO SIN PAUSA

La mañana presentaba lluviosa y hacia que los pájaros cantaran, como los mirlos y el ruiseñor además del canario y el gorrión juguetón. La ventana abierta, dejaba entrar el fresco aroma a acacias, que con los rayos de sol y ese tímida agua cayendo, los dejaba voluptuosos en sus tallos, con los primeros brotes que acontecían. Miré por la ventana. Enfrente, en el barranco jugaban los cachorros de alguna gata. La que se dejaba ver por aquí era gris, con el pelo un poco largo y la cola poblada. Estos tres cachorros estaban medio secos debajo de una parra. Las veces que contaba con estos regalos de la tierna naturaleza me hace pensar en los tres instintos: el instinto de supervivencia, el instinto de procreación y el instinto de lo religioso.
Los gatos tendrán que aprender a sobrevivir muy pronto, a buscar su terreno e independizarse. Luego procrearan y buscaran qué hacer con los cachorros dependiendo del sexo y de la afinidad monoparental, pues aunque no parezca, si crías unos cachorros de distinto sexo cuando alcanzan su madurez sexual se hacen propios y los padres toman papeles de instinto religioso con los propios descendientes. Los gatos tienen un don de ver esas auras y de estar reflejado en la superstición, acompañando a santos y brujas y a los guerreros de rasgos felinos. Son majestuosos y astutos, pelean por lo suyo buscando un poco de ti y se hacen con la mirada como pequeños seres de otro planeta. Si somos capaces de mirar como los gatos en la obscuridad nos sentiremos evocados a ese alma viajera y espíritu libre.
Salgo de la ventana y se pone a llover. El Dios de la Lluvia me ha escuchado “Paryanda Devata” y vuelve a caer un poco más fuerte, limpiando la atmósfera y regando los campos, dando de beber a insectos y nutriendo la Tierra.
Me siento en el sillón, estiro los pies y cojo un pequeño poemario de una antología de Rabindranath Tagore y decía: “Ahora, repican las sonoras campanas, y mi barca está cargada de oro. Pero, aunque se callen las campanas y mi barca se quede vacía, yo seguiré navegando y navegando.”
Me encanta esta reflexión del poeta. Seguir luchando sobre la mar, seguir a flote en la marea. Otros sin embargo, viajan con la luz por las estrellas y surcan los universos concentrados en la paz del silencio de Dios, navegando y navegando por esos parajes, volando con las velas del velero en el que los viajeros y buscadores hacen posible llegar lejos y tocar muchos desiertos entre los planetas y entusiasmarnos con océanos de distintas galaxias.
Esta tarde tengo una conferencia. Quieren saber y que explique bien el significado de bidimensoestacional. Estamos aquí, en otro presente, luchando contra las injusticias y sacando de la astucia la dualidad de lo puro y lo impuro y de la vida y la muerte, los dejamos a un lado y tenemos el resultado de un nuevo ser, que hará posible con su luz irradiar en el esplendor de la paz la armonía precisa de los corazones honestos concebidos a un Dharma propio de la evolución humana.
Cuando nos paramos a pensar en lo correcto, en lo capaz de sentirnos satisfechos, en paz, en ser humildes de corazón y dejar fluir con la discriminación y el discernimiento la inocencia del ser, siendo la verdad del espíritu santo, la esencia de todo momento que nos lleve a la honestidad de cada índole para sentirnos dignos y puros, es ver que somos capaces de sentirnos bien.
Esas veces nos revela la constancia de superar el plano material para hacernos en otro lugar, con otra imagen, otro carácter y otra forma de pensar, en el tiempo que encierra el abismo, al ser más grande el Océano de la Ilusión, los planificadores del entuerto con ascuas en las puertas del infierno, dieran merecedores ahogados en sillas que agobian la vida.

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