Consolidar
nuestra calma con el tiempo, hace posible el bienestar de la
consciencia, ya que en este mundo estresado, la cantidad de
información a la cual estamos sujetos con los constantes devenires
de nuestro día a día, la cantidad de conceptos a los que hoy en día
estamos acostumbrados a percatarnos por las propias imágenes de un
televisor o por la propia cantidad de publicidad que nos invita a
pensar mas de la cuenta, hace que cada vez que miramos alrededor solo
veamos los propios cánones a los que nos sumerge la sociedad, pues
en esta vida que nos ha tocado vivir por estos años, hay gran
cantidad de conceptos a los que deberíamos de prestar menos
atención, ya que la cantidad de basura mediática que está en
nuestro camino, hace que ya no tengamos valores a los que dirigirnos
para tener un poco mas de respeto, pues la violencia está más a la
orden del día que el apoyo hacia los que les hace falta. La gran
sociedad a la que estamos sujetos hace que sea mas viral el insulto
en los barrios donde aprendemos a pedradas, siendo hoy en día la
mofa quien tiene la tolerancia para pertenecer a un grupo de amigos
que no valora lo que eres, pues valoran mas lo que tienes y si no
tienes nada, serás uno de esos pobres inquietos que tendrán que
recurrir a la estupidez para ganarte a quienes están por encima de
ti, sin los valores que antes, cuando jugábamos a tirarnos mazorcas
de maíz sin grano y dábamos en la espalda de quien salía corriendo
de su escondite para responder con risas y fiestas el que le había
dado, para coger esa misma mazorca y tirarla lejos esperando acertar
antes de que sea tarde para seguir el juego. Hoy en día estamos mal
acostumbrados o tal vez, la costumbre que nos ha ido cediendo la
inercia de la vida, sea otra que tal vez preferimos, pero de seguro,
no queremos, pues el inconformismo en quienes nos damos cuenta de la
maldad que hay en las calles, en los países, lo mal que van los
océanos, el cambio que vemos en nuestro clima y la pobreza de
nuestras tierras por la falta de agua, hace que seamos otros
individuos, más competitivos, pisando al que tenemos al lado si eso
nos va a hacer más fuertes, en vez de apoyar al que tenemos al lado
para hacernos fuertes los dos y compartir el poco tiempo que nos
queda en algo productivo, ya que todo lo que hacemos hoy en día no
nos da tranquilidad. El trabajo, la casa, la familia, es una rutina
en la cual nos vemos sumergidos por la propia evolución de nuestros
días, en la que hacemos posible el bienestar a pesar de los
quebraderos de cabeza innecesarios a los que nos sometemos cada vez
que vamos a levantarnos para ir a trabajar y cargar con una
responsabilidad que ya no valoramos, que hacemos por pura mera forma
de vivir, en una sociedad consumista que nos embebe con toda la
publicidad que podemos aguantar, siendo el comercio injusto, por los
alimentos y por todo lo que hoy en día podemos llevarnos a la boca,
lo que provoca que estos cuerpos se resientan y sean menos sanos,
hasta el punto de saber que la propia vida se nos va de las manos
porque no hay otros recursos a los que podemos optar, ya que no
tenemos medios, pues somos los pobres los que debemos de luchar cada
día con el peso de la injusticia, la injusticia que nos obligan a
permanecer callados y con la cabeza baja como si fuésemos borregos a
los que hemos de obligar a que sigan en el redil, en ese redil que
rodeado de ricos y de propiamente adinerados, nos roben el tiempo a
cambio de algo, invirtiendo ese tiempo en algo que no nos gusta, por
eso, hemos de mirar a la tranquilidad de nuestra mente, para que esas
cosas que hacen que nos sintamos mal por el agobio de un día
estresado de trabajo, sea solo el cambio para que nos tomemos con
ganas, con ilusión, muchas cosas que hay que aceptar para poder
vivir y seguir en esta supervivencia, aunque no nos guste, pero
disimulando muy bien, pues esa tranquilidad mental, esa propia
satisfacción que podemos hacer nuestra con toda la parte positiva de
la mente que trabaja con tanta información, encuentre en algún
momento de nuestro día el posible regalo de un poco de tiempo para
soñar y ver que por lo menos, todo el trabajo merecedor de nuestra
subsistencia, tenga un sentido propio en el interior de nuestro
inconsciente, pues si acostumbramos a la mente a realizar tareas con
buena gana, con la propia positividad que merecemos para soslayar el
tiempo que regalamos a nuestros gobernantes y hacer caso omiso de
todo lo que hay en ellos, en un mundo en el que gobernantes y
gobernados se llevan muy distintamente la proporcionalidad económica
por haber nacido en un barrio u otro, por oportunidades que entre los
que hacemos posible esa ayuda y entre los que nos quitan y pisan y
pasan por encima nuestro para beneficiarse, es hacer entender que
cada uno asume sus riesgos y yo elijo sonreír a la mañana para que
por la tarde pueda tener la tranquilidad de saber que por lo menos
existo y no hay nadie por encima de mi que pueda molestarme por
sentirme bien, satisfecho con lo puesto y contento por saber que
tendré que sonreír otra vez a la mañana para poder hacer posible
el juego de la vida, de la que somos testigos de nosotros mismos y
valoramos nuestro esfuerzo por el respeto que nos tenemos y por la
gratitud que podamos regalar a cada uno de los que se presentan en
nuestro preciado tiempo.
Me gustan tus reflexiones :)
ResponderEliminarGracias...!!!
Eliminar